viernes 6 de noviembre de 2009

Elogio de la servilleta

Una idea que me dio un comentario de Nélida.


Servilleta de celulosa, por supuesto, y a ser posible de un bar o de una cafetería pero con varias capas, bien espesa. También nos vale la de un cocktail si queremos ponernos en plan más pijo.

Lo aguantan todo, desde el nombre de esa ginebra tan especial que nos acaban de recomendar, hasta una explicación técnica del proceso productivo de una fábrica o el organigrama de una empresa, pasando por el libro de moda, las condiciones de un contrato de trabajo o el último acuerdo alcanzado con un cliente. Una dirección, un email o un número de teléfono conseguidos a las tantas de la madrugada, casi todo vale.

Todos las hemos utilizado alguna vez, sin que hasta ahora se les haya otorgado la medalla del mérito al trabajo ni ese merecido premio Nobel a la versatilidad. Nadie llegó nunca tan lejos en el cumplimiento del deber.

Me voy de vacaciones por unos días. Aprovecharé las servilletas que encuentre para anotaros algunas buenas recomendaciones.

miércoles 28 de octubre de 2009

Crisis? What Crisis?

Así se titulaba uno de los discos de Supertramp a mediados de los años setenta, pero la única acepción que estoy dispuesto a admitir es la de cambio. Una renovación que, en mi caso, se me antoja perenne.


Porque si estudiar francés y alemán a un tiempo, volver al gimnasio, tener cinco o seis libros empezados (y recordar de qué trata cada uno), llenar los fines de semana, hacer fotos sin parar, viajar de forma compulsiva, entretenerse con el buen cine, degustar una cena en buena compañía, cultivarse en una sala de exposiciones, compartir las ilusiones de otros, y disfrutar de la familia y los amigos, es síndrome de estar en crisis, entonces yo llevo bastante tiempo inmerso en la peor de ellas.

Escribo esto unos días antes de publicarlo, sentado dentro de un avión, camino a casa, pero con la mente puesta en la siguiente aventura, que no ha de discurrir necesariamente en un lugar lejano. Hacer planes de futuro no está mal, siempre que esté uno dispuesto a cambiarlos.

Qué puedo decir, si esto son los terribles cuarenta, bienvenidos sean.

jueves 22 de octubre de 2009

El dinero te permite ser el que de verdad eres

La frase del título la escuché en una película que vi este verano, aunque por desgracia no recuerdo cuál era. Cualquier día volveré a toparme con ella.

En mi opinión es una verdad como un templo, porque con el dinero hacemos realidad nuestros sueños, pero también financiamos algunas pesadillas. Dependiendo de cuáles sean unos y otras, nos convertiremos en mejores o peores personas.