
Servilleta de celulosa, por supuesto, y a ser posible de un bar o de una cafetería pero con varias capas, bien espesa. También nos vale la de un cocktail si queremos ponernos en plan más pijo.
Lo aguantan todo, desde el nombre de esa ginebra tan especial que nos acaban de recomendar, hasta una explicación técnica del proceso productivo de una fábrica o el organigrama de una empresa, pasando por el libro de moda, las condiciones de un contrato de trabajo o el último acuerdo alcanzado con un cliente. Una dirección, un email o un número de teléfono conseguidos a las tantas de la madrugada, casi todo vale.
Todos las hemos utilizado alguna vez, sin que hasta ahora se les haya otorgado la medalla del mérito al trabajo ni ese merecido premio Nobel a la versatilidad. Nadie llegó nunca tan lejos en el cumplimiento del deber.
Me voy de vacaciones por unos días. Aprovecharé las servilletas que encuentre para anotaros algunas buenas recomendaciones.
Lo aguantan todo, desde el nombre de esa ginebra tan especial que nos acaban de recomendar, hasta una explicación técnica del proceso productivo de una fábrica o el organigrama de una empresa, pasando por el libro de moda, las condiciones de un contrato de trabajo o el último acuerdo alcanzado con un cliente. Una dirección, un email o un número de teléfono conseguidos a las tantas de la madrugada, casi todo vale.
Todos las hemos utilizado alguna vez, sin que hasta ahora se les haya otorgado la medalla del mérito al trabajo ni ese merecido premio Nobel a la versatilidad. Nadie llegó nunca tan lejos en el cumplimiento del deber.
Me voy de vacaciones por unos días. Aprovecharé las servilletas que encuentre para anotaros algunas buenas recomendaciones.


